sábado, 25 de febrero de 2017

Reflexión: el acoso escolar

¡Hola, amores! Comienzo una nueva sección en el blog, la cual estará alejada de las reseñas para centrarme más en reflexiones personales que me vayan surgiendo y quiera compartir con vosotros, por ese motivo creo que una buena forma de empezar esta sección es hablando de un tema que, de una forma u otra, está siempre en boca de todos: el bullying.



Como sabéis el acoso escolar o bullying es todo aquello que suponga un maltrato físico y psicológico hacia una persona dentro del ámbito escolar de forma repetida, por desgracia siempre ha existido el acoso escolar pero últimamente parece que está en auge, rara es la semana en la que no se oye en las noticias que un niño o una niña se ha quitado la vida a causa de esto. Ayer mismo se difundió un vídeo en el que unas chicas pegaban a otra y los testigos simplemente grababan y no hacían nada por detener la agresión. 

La pregunta es: ¿qué es lo que lleva a alguien a abusar física y verbalmente de otra persona? Muchas veces el problema radica en que los acosadores son niños inseguros, con problemas en casa y, lógicamente, los más populares de la clase. Estos, por las razones que sean siempre se fijan en la persona más débil, aquella que no se puede defender sola. ¿La solución? Por desgracia no sé cuál es, pero estoy convencida de que los casos de acoso bajarían muchísimo si se enseñara a los niños a lidiar con sus emociones y, sobretodo, enseñarles a ser tolerantes y a respetar a los demás. 


El acoso, por desgracia, solo se hace visible en los medios de comunicación cuando el acosado ya no aguanta más y pone fin a su vida; sin embargo, existen personas que han conseguido sobrevivir a esta horrible experiencia pero que arrastrarán secuelas de por vida. Este es mi caso, con 13 años sufrí acoso y aún arrastro secuelas psicológicas: me cuesta mucho confiar en el sexo opuesto, me pongo nerviosa cuando entro a un lugar en el que no conozco a gente o incluso me tomo a broma cuando mi chico me dice que soy guapa.

Para finalizar esta reflexión quiero decir que, aún estamos lejos de encontrar una solución para el bullying pero que el cambio empieza por enseñar a respetar y a ser respetados, a que no está bien burlarse de otra persona sólo por ser distinta y a que es mejor ser querido por los otros a ser temido.







No hay comentarios:

Publicar un comentario